Astrofísica en la orilla

Mirando desde la terraza el juego de las olas con las rocas me viene a la cabeza que hace millones de años”el universo era una crema espesa partículas elementales: electrones, cuarks, neutrinos y un panoplia de otros elementos llamados gravitones, gluones, etc. Se los llama “elementales” porque no se pueden descomponer en elementos más pequeños, o por lo menos así se cree” (1)

Por haber leído cosas así, siento que entre ese peñón, la arena, las nubes y yo hay una historia común, un origen compartido que con la evolución se ha diversificado en creaciones útiles (como las playas en Bizkaia) o en excrecencias sospechosas (como la gente presuntuosa)

Parece ser que luego las partículas se fueron asociando, los cuarks dieron lugar a nucleones y posteriormente la fuerza nuclear asoció protones y neutrones que alumbraron el primer núcleo atómico, el del helio. Más tarde la fuerza electromagnética, ya con el universo por debajo de los tres mil grados, provocó los primeros átomos de hidrógeno y de helio. Después los fotones, luego …

De alguna manera ese juego de choques, atracción, formación de núcleos y liberación de energía, de contracción y expansión del espacio es lo que reproduce la mujer teñida de rubio (que lleva una breve camiseta lencera) en compañía de su hijo. Ella con un café y un ebook, él con sus rizos rubios (hasta ahora ignoraba que el tinte de pelo pudiera transmitirse genéticamente, pero todo es química al fin y al cabo) y su móvil de cinco pulgadas. Leen, se miran, no se miran, se acercan y no. Sigue leyendo

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