La creación de la familia

Era pronto aún, probablemente más cerca del Neolítico que del Paleolítico (aunque, en realidad, sobre eso no hay suficiente consenso; son sólo teorías)

Credit: Ann Ronan Picture Library / Heritage Images

Credit: Ann Ronan Picture Library / Heritage Images

El padre tomó la palabra y dijo: “Yo hablo el primero, porque seré el padre. Tendré mucho trabajo, al menos esa será la razón que me permita no hacer otras cosas. Decidiré la hora de comer y elegiré las noticias que se comentan en la mesa. Tendré siempre razón. Decidiré cuándo la puntualidad es importante y motivo de enfado y cuando, por el contrario, no pasa nada por un rato más. Mi opinión no será discutida. Lo que yo sepa será importante, y lo que yo ignore será cosa de jóvenes. Por supuesto, ninguno de vosotros, mis hijos, sabrá de vinos más que yo. Engordaré cuanto me venga en gana. Y lo que suceda de mi cintura para abajo no os incumbirá excepto si es por motivos estrictamente médicos. Tendré derecho a mirar con suficiencia.

Algo más tarde, cuando alguna civilización aún muy rudimentaria empezaba a desperezarse en un punto perdido de Asia (quienes sitúan estos primeros asentamientos en África son repudiados por pedantes) llegó el momento de la madre.

Y ella, tras haber respetado el turno del padre, dijo: “Yo será la madre. Daré de mí lo mejor para todos y apenas guardaré algo para mí. Seré yo quien cocine, y harás de mis croquetas tu bandera. Pediré poco, pero cuando así sea, podréis ignorarlo para acrecentar mi sacrificio. Haré que la casa esté limpia sin que se note el esfuerzo, estaré atenta a todo lo que suceda, y el futuro, vuestro futuro, lo tendré presente. El tiempo irá dejando huellas en mi piel y las fotos del día de mi boda me recodarán en la vejez que un día fui radiante. Dejaré los mejores bocados de comida para los demás, al fin y al cabo, yo seré quien recoja la mesa y podré entonces llenar mi estómago, ya que, en realidad, la ensalada que como no es suficiente alimento. Tendré mis pequeños secretos, pero no serán cosa vuestra.” Sigue leyendo