Oro, plata y Navidad

“…A sus agujeros, nidos y madrigueras se dirigían todos los animales del Bosque de Haule.
Era medianoche, y en las copas de los viejísimos y gigantescos árboles rugía un viento tempestuoso. Los troncos, gruesos como torres, rechinaban y gemían” 
(La historia interminable. Michael Ende)

Algo así es lo que viene sucediendo Navidad tras Navidad, incluso en los años extraños, en los que, como éste, ha habido gente en manga corta en el paseo de la playa por la mañana.

Deja el sol su lugar a las horas finales del día y es preciso, entonces, que cada cual esté en su sitio.

No importa el tiempo que hayas tenido, a la hora en punto, puntual, empieza el desfile. Los coches, algo más solemnes este día, estacionan dondequiera. Y en formación de familia, se empieza a poblar la calle: gente al paso con joyas de oro y ropa de fiesta y bandejas de comida hecha en casa en la mano (en la mano fuentes y bandejas cubiertas de papel de aluminio, tal vez de plata esta noche. Esta noche hay que lucirse) Sigue leyendo

El hastío del cocinero

Primero quiso entrar en la Escuela Laboral de Magia, pero le rechazaron, tal vez por falta de encanto. Tras superar el mal trago (con ayuda de cuatro o cinco de éstos) decidió remangarse y solicitar plaza en su opción alternativa: un grado superior de Hostelería y Restauración. Como había suficientes vacantes, y pese a ir con los brazos descubiertos, fue admitido.

Ayer le vi consumir un cigarro apoyado contra la verja del patio escolar mientras los niños terminaban de comer. Estaba en parte exterior del recinto, dentro no puede fumar. Fuma antes de cocinar y fuma después. Y desde hace un tiempo, y con plena conciencia, no se lava las manos antes de encender los fuegos.

En su primer trabajo de cocinero se consideraba hermanado con Merlín y el Mago de Oz, y su gorro de trabajo acababa en punta y tenía estrellas amarillas; en sus cazuelas hervían maravillosas pócimas con aromas de colores. Más tarde, se sintió superhéroe, y compartía póster en su imaginación con Superman y la Mujer Maravilla. Desde las proteínas de su cocina mantenía a raya la maldad sin límites de este mundo y luchaba contra cuanto villano se pusiera a su alcance.

Hastío

Procesos de transformación (c) JR

No eran pocos sus conocimientos: sabía cuándo una patata debía estar fría y cuándo caliente, convertía bultos en ensaladas y cereales en primeros platos, lograba que terneras sin cultivar parecieran escalopes a la milanesa con sus chalotitas caramelizadas de guarnición y conseguía sinfonías de sabores a partir de la síntesis de contrarios. Sigue leyendo