Potencias del alma

Peldaños también (C) JR

Peldaños también (C) JR

En este caso las huellas de la memoria son las huellas que yo mismo dejé durante un tiempo en las salas y pasillos del Hospital de C. Pocos sitios resultan para mí tan amenazantes como esos edificios monstruosos con múltiples plantas, puestos de enfermería siempre vacíos y directorios de especialidades médicas a cada paso.

Durante aquellos pocos meses descubrí la existencia de agujeros negros en la tierra: líneas de fuga de la normalidad cotidiana que llevaban a estancias ocultas para nosotros, ciudadanos mediocres. Frente a uno de esos espacios pasaba yo cada tarde de camino al ascensor que había de arrojarme a la calle mojada en lluvia. El cartel era conciso y contundente: “oncología pediátrica” Sigue leyendo

Hablar claro

Ida (c) JR

Ida (c) JR

 

Rebuscaba

No hago otra cosa que buscar

bajo la lluvia, que siempre queda bien entre unos versos

Corría

con la cáscara del alma hecha jirones,

porque “jirones” es una palabra que encaja en cualquier poesía

(y también “cáscara”, como “lágrima” y otras esdrújulas)

Sentí la necesidad de romper,

y quise ser fractal

pero no del todo porque no entendí la definición del diccionario

Era sólo cuestión de no respirar aire conocido

porque atrapa tanto como protege

“O pensar o luchar,” leí que decían

Y yo decidí andar

.     .     .

Y en eso ando.

En medio

Globo terráqueo de bolsillo © Museo Massó

Globo terráqueo de bolsillo © Museo Massó

Me pareció que, como tantas veces, lo mejor era calcular la mitad y hacer que no ganara totalmente ni uno ni otro (no recuerdo con precisión si se trataba de la fórmula de pago de un contrato, tal vez mediaba la factura de un menú del día o simplemente quería partir un bollo de mantequilla en iguales mitades para mis hijas)

Fue pensar en esa palabra o (tal vez escucharla de la otra parte contratante, reclamante o comensal o, simplemente, en algún grito de boca merendante de las niñas) y sentir una punzada. ¿Existen las mitades?, ¿la mitad precisa, la mitad exacta? Y me entró un miedo cerval (o sólo atroz o sólo agudo, o simplemente enorme, es difícil calibrar el miedo en el mismo momento en que llega) ¿Y si sucediera que las mitades no existieran?, por un momento pensé que podía haberme equivocado en todas esas veces en las que había utilizado la mitad como modo de solución. Sigue leyendo