8.000 metros de invierno

La noticia es reciente: el viernes pasado Simone Moro, el vizcaíno Alex Txikon, el paquistaní Ali Sapdara alcanzaron por primera vez la cima del Nanga Parbat en invierno. Una mujer, la italiana Tamara Lunger se quedó a pocos metros de la cumbre, que es quedarse a años luz de la gloria.

Las reseñas hablan de noches pasadas a 7.200 metros, de la ayuda de los meteorólogos, de fracasos anteriores y de quienes iniciaron estas ascensiones en los años 80, que no fueron otros que los polacos Jerzy Kukuczka y Krzysztof Wielicki (por alguna razón, los nombres de los alpinistas suelen ser de magnífica resonancia)

nanga parbat

(c) Diario El País

Lo que yo pienso es que estos esfuerzos van contra toda lógica y son un afán inútil, peligroso y absurdo. En el mismo grado resultan hermosos y admirables. Más que los músculos del cuerpo son los nervios del espíritu los que deben guiar el esfuerzo humano hasta estas hazañas. Sigue leyendo

Pequeño “in memoriam”

Cuando nos volvimos a encontrar me dijiste que íbamos a hacer grandes cosas, y quedamos emplazados para una comida cuando se cumpliera un año de tu previsión. Te dije que si realmente lo conseguíamos pagarías tú. Pero ya no vas a acudir a la cita, no puedes.

No han sido tantos meses desde entonces, demasiados pocos hasta esta separación dura e inesperada. Se han quedado cortos los cafés compartidos y en las listas de proyectos que manejábamos en ese inicio aún quedan muchas líneas sin el característico “√” con el que indicabas la consecución del objetivo.

Este sitio desde el que te escribo, que yo concibo como privado pero que no deja de ser un ventanuco abierto a cualquier curioso o indiscreto, es el que elijo para este pequeño, mínimo, inapreciable homenaje. Sigue leyendo