Archivos Mensuales: septiembre 2020

Liquidación de Haikus del confinamiento. Las sílabas que ordené.

Antes de que de inventaran las aplicaciones de post-it digitales, incluso cuando no había aún ni santos ni menos aún libretas con santoral en las que apuntar debes y, con suerte, haberes; es más, en el tiempo anterior a que hubiera incluso junco y tinta para dejar memoria escrita, cualquiera sabía que tenía cosas pendientes (a veces placeres demorados, en ocasiones simples tribulaciones)

Cada cual lo puede representar a su manera: yo a veces imagino el espíritu de un pájaro carpintero repiqueteando levemente en la parte posterior de la cabeza, hacia donde descansa una región, casi virgen, del cerebro.

Por eso, sin necesidad de mirar el móvil sé que todavía tengo sin acabar esta tarea recopilatoria que, en el fondo, sólo a mí me importa. Tengo que desocupar, siguiendo a Oteiza, el espacio para que pueda fluir más energía. Y eso voy a hacer. Terminar la selección de Haikus que, en el fondo, son como pequeñas picaduras de insectos del amanecer de aquellos días de pandemia.

En esta ocasión les toca el turno a aquellos que tenían que ver con el paso del tiempo lento (los “relojes alterados”), la recuperación de la presencia de otros (“figuras humanas”), el redescubrimiento de los espacios cotidianos (“cuartos donde estar”) y por último, simplemente, la “vuelta a la calle”, el espacio público en el que mostramos nuestro ser privado. El epílogo es autorreferencial, sobre el simple acto de escribir.

5- Relojes alterados

(el tiempo, el implacable, el que estos días se curva y juega al escondite, las manecillas que se desordenan)

#9

En una esquina

mi reloj atrasado

pide la hora

29 de marzo

 

#10

La primavera

da paso a sus criaturas:

camaleones.

30 de marzo

 

#37

Mi despertador,

tedioso en su rutina,

grita en voz baja.

27 de abril

 

#41

Ayer se borró

una hoja del calendario

sin despedirse.

1 de mayo

 

6.- Figuras humanas

(cuando son personas las que hacen, callan, dicen)

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Haikus del confinamiento. Dosis de recuerdo.

Hace ya un mundo, en junio, publiqué una primera recopilación de los Haikus del Confinamiento; se trataba de seleccionar algunos de los que había ido escribiendo a diario durante aquel tiempo cercano en el que apenas podíamos salir de casa. Esa entrega (¿a quién?, ¿a qué?) estaba dedicada a los que yo había agrupado bajo el epígrafe de “ventanas a la calle”.

Ahora, cuando parece que, como el reflujo de una mala digestión, vivimos otra vez bajo la amenaza de las cifras que no terminamos de entender, siento una pequeña urgencia de seguir con otros capítulos. No sea que a la tarea hecha se sume el trabajo por hacer.

Aquí van, por tanto, algunos de los que hablaban de pájaros, playas y campos. Nada como estar encerrado para percibir de otra manera los seres y lugares gastados por mi mirada cotidiana.

 

2- Pájaros en vuelo libre

(que habla sobre la observación de estas extrañas criaturas con alas)

 

#3

Oscuro nido

vigilia de sus crías.

Pliego mis alas.

23 de marzo

 

#12

La escoba

lleva plumas de gorrión

a la basura.

1 de abril

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