Archivos Mensuales: octubre 2020

La cumbre en blanco (el Perdiguero por Literola)

Nada nos obliga a ir una vez al año a Pirineos. No es una necesidad. Es un deseo sin cuya realización podríamos vivir; así pasa con los deseos: hay quien vive sin tenerlos y, ¡ay!, quien no persigue cumplirlos y ahí está a veces la raíz de una vida sin sobresaltos, si es que tal cosa puede llamarse vida.

En todo caso, esta práctica empezó hace ya años y la mantenemos. Supongo que cada uno lo vive a su manera, pero tampoco puedo estar seguro; al fin y al cabo siendo hombres en cuanto al género y vascos por el origen no se puede esperar que intercambiamos confidencias e intimidades en torno a la mesa llena de comida y bebida que nunca falta al final de cada excursión.

Para mí cada expedición tiene algo de hoja en blanco, una superficie en la que se van escribiendo líneas que empiezan buscando la siguiente y que acaban en torno a esa mesa de la que acabo de hablar, ya la letra un poco titubeante entre el esfuerzo y, en este caso, el Somontano.

Cada subida es una historia que se despliega también en el interior. Al ir haciendo el camino uno lleva una mochila de ropa y comida y otra, íntima, con sus pensamientos. Y entre las rocas, praderas e ibones suele surgir un hilo que recorre el perfil de la etapa. Suele pasar que cuanto más cargado subo más denso es el relato que se va imprimiendo.

Este año, sin embargo, no terminaba de llegarme el argumento mientras subía, ni tampoco semanas después hay una idea que se haya ganado un espacio suficientemente grande en los borradores mentales. Donde otros años había pensamientos e imágenes que entrechocaban en la bolsa cargada a la espalda, este año había otro silencio, una desocupación de obsesiones o anhelos, como si simplemente el equipaje fuera de forros polares y chocolate.

Es curioso como a veces uno echa en falta el peso de la mochila, como esa cita que encabeza el blog  Zubero y que dice, más o menos, que cuando nos quitamos la mochila no nos enderezamos enseguida porque era ese peso el que nos daba el equilibrio.

Y con esa desorientación subía y tal vez por eso mismo prestaba más atención a mis compañeros de esta subida anual: Sigue leyendo