Oro, plata y Navidad

“…A sus agujeros, nidos y madrigueras se dirigían todos los animales del Bosque de Haule.
Era medianoche, y en las copas de los viejísimos y gigantescos árboles rugía un viento tempestuoso. Los troncos, gruesos como torres, rechinaban y gemían” 
(La historia interminable. Michael Ende)

Algo así es lo que viene sucediendo Navidad tras Navidad, incluso en los años extraños, en los que, como éste, ha habido gente en manga corta en el paseo de la playa por la mañana.

Deja el sol su lugar a las horas finales del día y es preciso, entonces, que cada cual esté en su sitio.

No importa el tiempo que hayas tenido, a la hora en punto, puntual, empieza el desfile. Los coches, algo más solemnes este día, estacionan dondequiera. Y en formación de familia, se empieza a poblar la calle: gente al paso con joyas de oro y ropa de fiesta y bandejas de comida hecha en casa en la mano (en la mano fuentes y bandejas cubiertas de papel de aluminio, tal vez de plata esta noche. Esta noche hay que lucirse)

bandejas-de-aluminio-panama-con-tapa

Es momento de pasar revista, de comprobar que las piezas del rompecabezas siguen encajando sobre el mantel de la mesa grande. A ella llegan, afluyen y desembocan las viandas preparadas en las diferentes casas, las que entre sí rivalizan y en las que cada uno ofrece su vivo retrato.

Estas horas son horas de conjunto, de familia y colectivo; de recuento e inventario. El que no esté, o esté solo, queda eliminado.

Así, entre brillos, salsas y ropa escogida, a sus agujeros, nidos y madrigueras se dirigen todo los animales del Bosque de Haule.

 

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6 comentarios en “Oro, plata y Navidad

    • No era mi intención, sólo son costumbres y contrastes de los que formamos parte. Es sólo una visión un poco más ácida de las dulces fiestas, que, por otra parte, a mí siempre me parecen especiales.

    • Puede ser, pero mi impresión es que si eres parte del recuento por lo menos tienes un lugar. Alguien que vea pasar esas bandejas plateadas y no tenga un sitio en el que le esperen es realmente el que corre ese riesgo de eliminación.

      • ¿Dónde está ese rayo de luz y esperanza que asoma siempre detrás de alguna frase de tus maravillosos relatos? Haznos soñar, en estas fechas más que nunca, lo necesitamos…

  1. No creo tener el poder de hacer soñar, me conformo con sugerir. En cualquier caso, bien mirado, la luz está en todas partes: puede reflejarse tanto de los collares de oro como de los papeles de plata, todo puede valer. En cuanto a la esperanza, ¿cómo no creer en la solidez del género humano, que año tras año resulta fiel a sus costumbres?

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